Pseudo-valores del mundo

Me sorprendió encontrar el siguiente pensamiento expresado por el Decimosexto Presidente de los Estados Unidos: “Muy a menudo amamos las cosas y usamos a las personas, cuando deberíamos estar usando las cosas y amando a las personas” Abraham Lincoln (1809-1865).  Y digo que me sorprendió porque pensaba que el comportamiento definido en esta frase era propio solo de la época actual, pero los seres humanos desde hace tiempo, hemos equivocado el uso de las cosas y el amor a las personas.

Y es tal el afán de las personas por cumplir con los estándares de poder, parecer, poseer y placer (las 4 “P”) que se ha perdido la real perspectiva de la verdadera y autentica felicidad, olvidando la dimensión que hace referencia al otro, al prójimo.  La vida del hombre y la mujer está marcada por estas “4 P” y todo va a depender de la valoración que se dé a cada una de ellas.  Sugiero las siguientes preguntas a manera de revisión…

  • Poder

¿Qué uso hago del poder que ha puesto Dios en mis manos?
¿Para qué me sirve?
¿Me creo superior a los demás?
¿He abusado de las personas que dependen de mí en relación de poder y autoridad?
¿Tengo claro que es Dios quien da el poder y quien lo quita?
¿Por qué tengo miedo de perder ese poder?

  • Parecer

¿Soy quien parezco ser o quiero parecer lo que no soy?
¿Qué o quién interfiere en mi autenticidad?
¿Por qué es tan importante para mí el culto a la imagen: lo que me pongo, como me veo?
¿Por qué deseo apantallar o allantar?
¿Con quién quiero competir?
¿Por qué me importa tanto lo que los demás piensen de mí?

  • Poseer

¿Trato a las personas como si fueran cosas?
¿Qué uso hago de los bienes que poseo?
¿Cuál es la finalidad de las riquezas que poseo?
¿Tengo claro el significado de avaricia (1Tim 6-10)?
¿Dónde he puesto mi corazón (Mt 6-21)?

  • Placer

¿Tiendo al hedonismo, teniendo el placer como objetivo de mi vida?
¿Busco el placer en el goce en lo sensible, sensual y sexual: fiestas, diversiones, sexo desordenado, alcoholismo, drogadicción?
¿Qué concepto tengo del valor de la castidad?
¿Soy capaz de distinguir entre emociones, instintos y sentimientos?
¿Puedo dominar mis tendencias e impulsos o ellos me dominan a mí?

Jesús en su anuncio de la Buena Nueva hace la propuesta de los valores evangélicos, en donde al poder se contrapone el servicio, al parecer nos propone la autenticidad, ante el poseer nos invita a compartir y ante el placer nos presenta la donación al otro, si hemos de seguir su camino e invitarlo a ser el Señor de nuestras vidas, debemos darle el centro de nuestro corazón, dejando a un lado la mundanidad en la que todo gira alrededor de mis particulares gustos, necesidades, intereses y caprichos, lo que me impide escuchar la voz de Dios y su llamado.

La verdadera felicidad no está en considerarnos el centro del universo y muchos autores modernos que tratan temas sobre crecimiento personal nos indican que la verdadera felicidad radica en el desarrollo de las habilidades sociales que nos llevan a interesarnos en el otro, no como objeto sino desde la persona.

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