¡Quiero Vivir Mi Vida!

“¡Quiero vivir mi vida!” Escuché esta expresión y quedé pensando… ¿Acaso hay otra forma de vivir que no sea viviendo la propia vida?

Independientemente de tu historia, de la posición social que ocupes, del estilo de educación que hayas recibido, de los recursos económicos que hayas utilizado, cada persona solo tiene para vivir su propia vida.

Esta expresión normalmente viene asociada a querer vivir otro estilo de vida diferente al que se ha vivido y el pesar de la propia vida surge cuando comenzamos a compararnos con otras personas que han vivido de forma diferente a la nuestra y que asumimos son más felices que nosotros, pero cada uno conoce su “cuento” y vuelvo a insistir, la felicidad no está afuera, está dentro de cada persona y dependerá de su valoración de lo que es y tiene, para sentir ese estado de plenitud que llamamos felicidad.

Es posible que no hayamos vivido o experimentado comportamientos que son propios de determinadas etapas de la vida, pero por no haberlos vivido no quiere decir que sin esas experiencias, no puedas seguir viviendo. Esos comportamientos o estilos de vida se presentan de acuerdo al medio en el que te desenvuelvas, para que en esa etapa de la vida, tomes la decisión de si los experimentas o no, porque nadie ha dicho que necesariamente tengas que haber probado determinados vicios o caído en ciertos desenfrenos que no te conducirían a buenos fines para decir que has vivido la vida.

Más bien, toda esta situación debe moverte a agradecer a Dios y a la gente que estuvo a tu alrededor, porque pudiendo haber elegido otro rumbo de vida, por la exposición a innumerables oportunidades negativas, los principios que te fueron inculcados y hasta las restricciones que te fueron impuestas, no te permitieron caer en vicios indeseables de los que quizás después hubiera sido muy difícil desligarte o que te hubieran llevado a ser una persona diferente a la que hoy eres y valoras positivamente.

Definitivamente existen estilos de vida complicados y otras veces somos nosotros mismos quienes los complicamos más, pero la reflexión va en la línea de la revaloración de la propia vida y esto debe hacerse desde el plano de “adulto”, pues desde otro punto de vista el querer retomar comportamientos de etapas pasadas sería una inmadurez y un absurdo. Es como una vez dije a mi hija cuando iniciaba la adolescencia: “Oye aprovecha el tiempo que plátano maduro no vuelve a verde”, ella en ese momento preguntó el significado y espero que en el tiempo lo haya comprendido.

Si hoy me doy cuenta que no “quemé” algunas etapas de mi vida y decido revalorar mi existencia, iniciamos por evaluar la propia valía o autoestima, como me valoro hoy.  Reviso aquello que amo de mi vida y que seguramente quiero conservar y separo todo aquello con lo que no estoy muy satisfecho.  Una idea para valorar las capacidades y los recursos con los que cuento es revisar cuanta alegría y bienestar puedo construir a partir de ellos o cuanto malestar y tristeza puedo generar con lo que hago y no necesariamente me detengo a pensar en el impacto que causo en los demás, sino a mí mismo, cuales son los sentimientos que generan ciertos comportamientos o actitudes que usualmente exhibo.

Desde esta óptica evalúo si eso que me perdí y que ahora quiero retomar para “vivir mi vida” me lleva a ser mejor persona o me hace sentir infeliz y dependiente, sentimientos que antes no existían en mi vida y más aún me llevan a perder mi esencia para parecer lo que no soy y que nunca fui.

Pongamos atención a los engaños del mal que se cuelan en nuestras vidas y nos presentan “cantos de sirena” que nos embelesan y aturden, arrastrándonos por sus perspectivas de felicidad que al final resultan falsas.

Hoy quiero agradecer el cuidado de Dios para mi vida, preservándome en medio de las circunstancias que me han tocado vivir y librándome de caer en circunstancias que definitivamente me hubieran desviado de lo que hoy soy y vivo.

Un comentario sobre “¡Quiero Vivir Mi Vida!

  1. Excelente valoración y análisis de una expresión que se ha vuelto tan popular y expresada por muchos de nosotros en algún momento y especialmente en situaciones de cansancio emocional o ansiedad ante una rutina que no nos llena. La clave? como dice el texto, valorar lo que tenemos y agradecer a Dios por lo bueno que si poseemos.

    Gracias por este fluir…

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