Para Dios No Hay Imposible

El Evangelio de hoy (Lc 1, 5-25) llena mi corazón de tantos recuerdos que me llevan a agradecer la fidelidad de Dios y el cumplimiento de sus promesas en mi vida.

Cuando estuve por primera vez en un Retiro Kerigmatico, al final de la experiencia se entregaba una Biblia a los participantes y en esa Biblia muchos de nosotros acostumbrábamos a anotar fechas, mensajes y experiencias fruto de escudriñar la Palabra de Dios.  En mi caso, la lectura que refiero al inicio marcó mi historia de esterilidad, pues llevaba seis años de matrimonio y no quedaba embarazada, ese día el Señor me hizo una promesa a través de la exclamación de Isabel por su embarazo: “El Señor me ha hecho esto ahora, para que la gente ya no me desprecie”, encontrarán otras expresiones y traducciones de este versículo, pero escribo aquí el texto de la Biblia que leí en ese momento.

Esta reflexión me lleva a pensar en una herramienta usada en la psicología cognitiva para explicar los procesos o estilos de relaciones interpersonales, la Ventana de Johari, este método propone dos puntos de enfoque: como me veo “yo” y como me ven los “otros” y de ahí se definen cuatro áreas:

  • Área Abierta – comprende todo lo que yo y los demás conocen de mí.
  • Área Oculta – incluye lo que yo conozco de mi y que los demás ignoran.
  • Área Ciega – se trata de todo lo que los demás ven de nosotros y nosotros no vemos.
  • Área Desconocida – comprende todo aquello que nosotros y los demás ignoran.

Dios está en todo y en todos, pero el área desconocida es la dimensión particular en la que Dios penetra, nos sondea y nos conoce, como dice el salmista, en donde su ilimitado amor se manifiesta, es donde aparece el desafío de Dios, su invitación a dejarnos guiar por la fe y a llenar nuestro corazón de esperanza en contra de todos los pronósticos conocidos.

Este es el caso de Zacarías e Isabel, pero con experiencias diferentes, “ambos eran justos a los ojos de Dios, pues vivían irreprochablemente, cumpliendo los mandamientos y disposiciones del Señor, pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril y los dos, de avanzada edad”.  Ante esta realidad conocida por ellos y por los demás se manifiesta Dios y le dice a Zacarías: “No temas, Zacarías, porque tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu mujer, te dará un hijo”.  Dios le dice que ha escuchado su suplica y Zacarías comienza a buscar argumentos reales pero que ponen en duda lo que Dios le está revelando.  Así actuamos muchas veces nosotros, pedimos y suplicamos al Señor por una necesidad conocida, pero el Señor nos quiere sorprender más allá de nuestras limitaciones y dudamos de su poder y de su misericordia para nosotros, pues Dios ve lo desconocido que hay en nuestro corazón y siempre su generosidad sobrepasa nuestras expectativas.

Por otra parte, Isabel reconoce la obra del Señor en su vida a pesar de su edad y contra todo lógico diagnóstico, también piensa en tanta gente que la despreció por su esterilidad y le impuso una carga tan pesada que la llevó a ocultarse de quienes ya habían etiquetado su existencia, “durante cinco meses no se dejó ver” …

¿Cuál es nuestra esterilidad de hoy? 

¿Cuál es nuestra actitud frente a eso que nos limita? 

¿Confiamos en el Dios de lo desconocido? 

¿Creemos que Dios hace sendas donde no vemos camino?

¿Por qué no queremos dejarnos ver de Dios?

Te invito a que entres en tu habitación interna y mires cuantas veces en tu vida, Dios ha superado tus expectativas independientemente de lo que esperabas o esperaban los demás, independientemente de los criterios que te habías formado o te adjudicaron los demás. Cuantas veces Dios ha vencido tu esterilidad, cuantas veces has estado al límite y el Dios de lo imposible te ha tomado de la mano y te ha llevado a la otra orilla, cuantas veces el miedo te ha paralizado y ese Dios que no te deja, te ha invitado a lanzarte en fe con la confianza y la esperanza puesta en El y en su Palabra cargada de promesas y testimonios que nos recuerdan que Dios es fiel y nunca nos falla.

Dios quiere hacer obras grandes en ti y a través de ti, tú no lo ves ni los demás alcanzan a verlo, pero colócate de frente al Dios de lo imposible y permite que El penetre en lo secreto de tu corazón, vea lo que nadie ve y lo que no quieres ver y así El sane, renueve y restaure tu vida para que puedas vencer todas tus esterilidades y finalmente darás a luz al Enmanuel que nacerá en tu corazón para vivir una real y auténtica Navidad cargada de ilusión, novedad y esperanza.

¡Déjate sorprender por el Dios de lo Imposible!

Un comentario sobre “Para Dios No Hay Imposible

  1. Doña Martha, he estado leyendo sus textos y, definitivamente, este es uno de los que más me ha impactado. Sí damos un vistazo a nuestras vidas, nos damos cuenta de los múltiples regalos que hemos recibido de Dios. Para Él, no hay imposibles. Debemos seguir íntimamente vinculados a su Palabra y acción. Y así seguiremos siendo testigos de su amor y de su misericordia divina. ¡Dios es grande!
    ¡Que la fe y el agradecimiento siempre muevan nuestro espíritu!

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