La Sociedad Líquida

La historia de la humanidad se ha dividido en períodos extensos que han iniciado y terminado con determinados acontecimientos importantes para la vida de los hombres y cada etapa ha sido descrita por características propias de esos tiempos.  Así podemos distinguir las siguientes etapas de la historia: Prehistoria, Edad Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Postmoderna.

Poniendo en contraste la Edad Moderna y Postmoderna observamos características bien diferenciadas en los hombres y mujeres que han compartido cada época. En la modernidad se establecieron parámetros que han quedado sin efecto y obsoletos en la postmodernidad: cultura, instituciones, relaciones.  En la era moderna la sociedad se caracterizó por ser estable o “sólida”. Las tradiciones generaban un equilibrio basado en conceptos que permitían establecer criterios y objetivos a medio y largo plazo. El trabajo, la pareja, la fidelidad y la durabilidad de las cosas eran para siempre o se pretendía que así fuera. Ahora todo es efímero y pasajero y los criterios que imperan son generados por la globalización y el consumismo. Cada vez tenemos más deseos que deben ser sustituidos por otros, a la velocidad del rayo.

Las relaciones, la sociedad y el mundo se han tornado líquidos, o sea, que con cualquier movimiento que hagamos, el agua en el vaso puede cambiar de forma y hasta desbordarse del recipiente que le contiene.  De igual modo el agua de un rio busca y encuentra su cauce, independientemente de las barreras y bloqueos que se presenten a su paso.

“Líquido” es una de las categorías centrales y de gran riqueza analítica del pensamiento expuesto por el filósofo y científico social polaco Zygmunt Bauman, uno de los pensadores más lúcidos e influyentes de nuestro tiempo. Según Bauman en la sociedad actual todo es líquido, inconsistente, volátil: la modernidad, los miedos, los temores, el amor, la vida.  Las condiciones de vida y las estrategias de acción se modifican tan rápidamente que no dan tiempo a la consolidación necesaria para crear hábitos y costumbres, en ese sentido para poder ser de utilidad, la educación y el aprendizaje deben ser continuos e, incluso, extenderse toda la vida.  Los integrantes de la sociedad ya no esperamos encontrar un camino que nos lleve a algún sitio concreto. Al contrario, improvisamos y fluimos reinventándonos cada vez un mayor número de veces.

Bauman realiza sus planteamientos “líquidos” en varios libros, uno de ellos es el titulado “Amor Líquido: Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos”, en este libro el autor analiza nuestra sociedad de cara a un mundo globalizado y los cambios definitivos que imponen a la condición humana, hace énfasis en el amor, fundamento de las relaciones estables versus, la constante búsqueda de la satisfacción inmediata de los propios deseos, las experiencias actuales desechables (usar y tirar) y la comercialización de las relaciones personales.

En medio de esta liquidez en que vivimos es oportuno aprender del deporte marítimo del “surf”, cuyo objetivo es mantenerse de pie sobre una tabla, conservando el equilibrio el mayor tiempo posible, mientras se aprovechan las olas para desplazarse.  Aquí observamos dos elementos que nos ayudarán a permanecer en pie y estables a través de la sociedad líquida: la tabla y el movimiento.

No somos personas destinadas a ahogarnos en una sociedad marcada por la liquidez, siempre y cuando permanezcamos sostenidos por nuestra “tabla de salvación”: esa realidad humana que nos ha sido entregada como don (una persona, una comunidad, una congregación, una iglesia, una humanidad, una tierra).  Igual que en el surf, uno de los parámetros usados para su clasificación, es el tamaño de la tabla: shortboard, también conocido como “surf de tabla corta” y longboard que recibe el nombre de “surf de tablón”. El rango de medidas de la tabla va a determinar la ejecución de maniobras con mayor suavidad, a una velocidad superior.

A propósito de encontrarme leyendo actualmente el libro “EL DISCERNIMIENTO. La novedad del Espíritu y la astucia de la carcoma” escrito por Benjamín González Buelta, SJ, el cual hace referencia a la cultura líquida, el miedo líquido y hasta el discernimiento líquido, les invito a reflexionar:

  • ¿En tu toma de decisiones, te ves tentado a realizar procesos de discernimiento tan líquidos como la cultura?
  • ¿De qué tamaño es la tabla que te sostiene (creencias, relaciones, identidad) para surfear la liquidez de los tiempos actuales?
  • ¿Te has quedado anclado en la sociedad “sólida” o estás fluyendo en el movimiento de los acontecimientos que surgen como olas?

Cuida tu postura al maniobrar para minimizar el riesgo, aprovecha la fuerza del viento cuando este a tu favor, mantente en pie sobre la tabla y no dejes de moverte!

5 comentarios sobre “La Sociedad Líquida

  1. Hola Martha . A propósito de tu artículo , estaba leyendo un libro que se llama : Fluir , una psicología de la felicidad. Muy interesante , y una confirmación de que debemos dejar fluir las cosas en Dios .
    Bendiciones !!!

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  2. Excelente artículo…sin desperdicios…realidad actual…donde para casi todos los valores poco importan y queremos tener cosas sin importancia que perdemos en el camino. Dña. Dios la bendiga y le siga otorgando esa forma tan suya se decir las cosas…Sólo Dios basta !!!

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