Implicaciones

El estresado ritmo de vida que lleva Angela, quien a sus 51 años mantiene una agenda muy diversa y agitada: manejo de diversos negocios, junto a su esposo, movimientos financieros con alto riesgo, un activo círculo de amigos y relacionados, viajes de vacaciones y/o negocios, múltiples compromisos para dar soporte familiar y poco tiempo para la vida personal interior y el descanso individual. Este estilo de vida le expone a la falta de paz y sosiego, lo que trasciende en posibles enfermedades catastróficas.

José es un joven universitario comprometido con la carrera profesional que ha elegido, él tiene muy claros sus objetivos en la vida y se ha propuesto plazos para alcanzarlos. Es responsable en su trabajo, enfocado en sus estudios, amoroso con su familia y excelente amigo de sus amigos, es de esperarse que logre sus metas y cuente siempre con el respeto y cariño de quienes le aprecian.

Joaquín quien es padre de dos jóvenes preadolescentes, un día decidió separarse de su familia (esposa e hijos) y montar nueva vida, dejando a sus hijos sin la presencia física y habitual del padre, cambiando de repente, esquemas de comportamiento familiar, nivel social y económico, sin pensar en las marcas que dejaría su decisión en las vidas de su esposa y sus hijos.

Todas nuestras decisiones, comportamientos y actuaciones tienen implicaciones, consecuencias, secuelas o repercusiones que pueden ser positivas o negativas dependiendo del grado de bienestar y/o felicidad que nos aporten en lo personal y a quienes nos rodean, pues ese es el punto, nuestros actos normalmente repercuten en nosotros y en las personas que con nosotros conviven, en quienes tenemos cerca y en la sociedad.

Etimológicamente la palabra implicación proviene del latín “implicatio” y encierra la existencia de algo que no es visible o perceptible.  Desde el punto de vista de su significado, la palabra implicación tiene dos acepciones:

  1. Acción y efecto de comprometer o involucrar a alguien en un asunto.
  2. Repercusión o consecuencia de algo.

La implicación no es un fenómeno voluntario, más bien es un fenómeno que se padece, pero lo que sí es voluntario es el compromiso.  Puedo elegir como y en que comprometerme, a que quiero dedicar mis esfuerzos, pero las repercusiones de este compromiso no están bajo mi control.

Iniciando el año 2021 he observado personas hablando de mapa de vida, de trazar objetivos, de asumir nuevos retos, pero pocos nos planteamos las consecuencias de nuestras decisiones y si algo ha dejado claro el año 2020 y la pandemia del covid-19 es la ilusión de la “individualidad”, no es posible vivir en soledad.  Por más aislados que pretendamos llevar nuestra vida, en algún punto nos encontraremos con los “otros” semejantes, todas nuestras decisiones repercuten, quieras o no, en los demás.  De manera que procuremos tomar decisiones saludables, seguras y felices para que sus implicaciones se manifiesten de igual forma en nuestro entorno personal, familiar y social.

¡Bendiciones abundantes en este 2021!

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